Programa Refugios de Osa,  Hector González

En Centro América, el establecimiento de parques o reservas de propiedad pública siempre ha sido obstaculizado por un hecho muy simple: las naciones de la región sencillamente no tienen fondos disponibles para comprar todas las tierras importantes que deben preservarse, o para costear todas las actividades necesarias para su protección, una vez que han adquirido. Otra sencilla verdad es que existe una fuerte y legítima demanda por la posesión de tierras por parte de la población de la región. Como resultado, a menudo hay resentimiento y oposición cuando surgen propuestas para poner terrenos extensos bajo el dominio público.

Dentro de esta realidad centroamericana, la regularización del uso de terrenos privados y de los recursos que hay en ellos, mediante la aprobación de leyes y decretos, también ha topado con dificultades. Entre ellas están las siguientes:

Existe un fuerte convencimiento de los derechos de propiedad privada, por parte de propietarios ricos y pobres por igual. Este concepto los hace más propensos a resentir y rechazar las restricciones de estos derechos impuestas por el gobierno.

En la práctica, las regulaciones ambientales, como las que prohíben la corta de bosques o la cacería de especies en peligro de extinción, requieren de constante vigilancia y es por lo tanto difícil y a menudo, prohibitivamente costo lograr su cumplimiento.

Las regulaciones que establecen áreas para la preservación o conservación son a menudo muy poco flexibles para alcanzar sus metas de manera efectiva. Por otra parte, las actividades en terrenos privados fuera de las áreas protegidas pueden amenazar los recursos que hay en ellas.

Durante los últimos años se ha iniciado un nuevo enfoque en la conservación de los bosques y otros ecosistemas importantes que se encuentran en terrenos privados. Este nuevo enfoque promete extender los esfuerzos conservacionistas más allá de las fronteras de los parques y reservas públicas y compromete activamente a los propietarios de tierras privadas en la protección de sus recursos (Chacón y Castro, 1989).

Esta nueva tendencia de la conservación es una realidad en el Área de Conservación Osa y áreas adyacentes, donde algunos propietarios de terrenos privados están con un creciente interés en la conservación de los recursos naturales de sus áreas. Los estudios de la vida silvestre y interacciones con las actividades humanas locales, y la vivencia del proponente con la realidad socioambiental de la región, permite un bueno planeamiento y aplicación de proyectos privados.

 

El Decreto Ejecutivo Nº 22545-MIRENEM, se ha incentivado la creación Refugios de Vida Silvestre, Categoría Privados, cuyos terrenos son totalmente de tenencia particular. Los refugios privados de vida silvestre son áreas declaradas, que por sus condiciones geográficas, de ecosistemas especiales y de variada o exclusiva biodiversidad, requiere de protección de la vida silvestre en su interior o en sus alrededores.

En los últimos años los conflictos socioam-bientales en el ACOSA tomaron rumbos favorables a la conservación del ambiente. El cambio de actitudes y de deseos de sus habitantes con relación al uso de la tierra, favorece la aplicación de programas específicos que conlleven a la conservación del paisaje, al mismo tiempo proporcionando entradas económicas para sus propietarios.

Dentro de las herramientas legales para la conservación de tierras privadas, los refugios de vida silvestre privados y mixtos son dentro del contexto social y ambiental de ACOSA, una de las mejores opciones. Sus ventajas son muy claras: conservan una red de áreas boscosas y otros ecosistemas, mitigan el éxodo rural y proporcionan una serie de subprogramas aplicados a la propiedad que van desde la vigilancia, capacitación y subsidios económicos para la conservación (Pagos de Servicios Ambientales).

El Programa Refugios de Osa es una iniciativa del biólogo Roberval Almeida que en los últimos cinco años viene aplicando alternativas para la conservación de los bosques y otros ecosistemas de la Península de Osa y área de influencia. El objetivo del programa es preservar hábitats utilizados por especies amenazadas, principalmente los felinos silvestres y sus presas potenciales, de esta manera los felinos sirven de grupo “paraguas,” donde toda la biodiversidad es automáticamente conservada por bajo su protección. Actualmente el programa es auspiciado por la Fundación Cecropia que coordinará las acciones para la aplicación y acompañamiento de los refugios.

La participación de la Coordinación de Áreas Protegidas de ACOSA en el proceso de consolidación de los propuestos refugios es de fundamental importancia para el éxito del programa. Se solicita una mayor aproximación de esta coordinación en los asuntos relacionados al programa, facilitando, planeando y aplicando los planes de manejo de los refugios.

Hasta en momento el programa tiene contribuido en la transformación y asesoramiento de los siguientes Refugios de Vida Silvestre.

Laguna Chocuaco:    37 ha

Jungla Corcovado: 770 ha

Surá: 240 ha

Chana:  48 ha

Tití:  45 ha

Vela Mar:   370 ha

Ortalis:  8 ha

Total:  1768 ha