Cañería
Osa: Cloración de agua en Puerto Jiménez,
Pablo Collar
El pueblo de Puerto Jiménez depende desde muchos años de
agua subterránea para el abastecimiento
de agua potable. Los pozos que producen el agua que consumimos están ubicados
dentro del pueblo
de Puerto Jiménez.
El hecho de que el pueblo no cuenta con un sistema de tratamiento de aguas
negras requiere que las
casas y negocios del pueblo dependan de pozos sépticos para los deshechos
sanitarios. Debido a la
alta concentración de pozos sépticos en el pueblo, no es posible que el
proceso natural de degradación
microbiológica en el suelo oxida todos los contaminantes bacteriales
introducidos. Como resultado
el agua subterránea del pueblo
Aunque la mayoría de las bacterias en aguas negras no
perjudican a la salud humana, hay una
importantísima minoría que presentan una amenaza grave a la salud humana.
Entre estos patógenos
se encuentran bacterias, protozoos, y los virus. Aunque hay un sin fin de
enfermedades gástricas
que estos engendran, las enfermedades mas graves que estos microbios causas son
respectivamente: cólera, disentería de ameba, y hepatitis A. Para combatir los
patógenos, ingenieros ambientales recurren a un proceso de tratamiento
denominado desinfección. Aunque desinfección se puede llevar a cargo con
procesos puramente físicos, tal como irradiación con luz ultravioleta, en la
mayoría de los casos, la desinfección se lleva a cabo químicamente. Aunque
ozono, agua oxigenada, y bromuro se han utilizado, el químico mas utilizado
mundialmente para la desinfección es el cloro. Este se puede aplicar de una
variedad de formas, desde cloro elemental en forma de gas (enormemente tóxico y
complejo en su manejo) hasta el mismo cloro que se puede comprar en la pulpería.
La eficacia de desinfección de cloro depende de varios factores, incluyendo la composición mineral del agua, la concentración de cloro, la concentración de microorganismos, la temperatura, el pH, y la duración de contacto entre el cloro y los microorganismos en el agua. Dado la complejidad del continuo monitoreo y ajuste de la aplicación de cloro en sistemas pequeños como el de Puerto Jiménez en relación al presupuesto gubernamental disponible para el mantenimiento del sistema entero (es decir, los pozos, las bombas, y el sistema de distribución), es una práctica común poner una cantidad mayor de lo requerido para asegurar la eficacia de desinfección. El sobredosis de cloro lleva una ventaja adicional: permite una cantidad de cloro permanecer en solución durante la distribución por cañerías hasta el punto de consumo. Este cloro residual mantiene su agresividad ante los microorganismos, evitando que el agua se contamine por roturas desconocidos en la tubería empleada para distribuir el líquido a los consumidores. Por esta razón, el agua de Puerto Jiménez casi siempre sabe a cloro.
A pesar del beneficio enorme de la desinfección mediante la aplicación de cloro, hay consideraciones adicionales que se necesitan tomar en cuenta. En la presencia de material orgánica en disolución, la cual es abundante en las cercanías de pozos sépticos, el cloro reacciona con este material para producir entre otras especies químicas, una familia de compuestos denominada trihalometanos (THMs), que se han comprobado en estudios animales de aumentar la probabilidad de contraer una variedad de cánceres. En estudios humanos el consumo de agua durante 35 años o mas con un alto contenido de THM, incrementó la incidencia de cáncer del [bladder] y del recto. Un estudio reciente demostró que el consumo de agua con alto contenido de THM por mujeres embarazadas resultó en una incidencia elevado de abortos inusitados.
Cabe destacar que el riesgo que aportan los productos no deseados de la desinfección es mil veces inferior que el riesgo de no desinfectar o de desinfectar inadecuadamente. En Perú, por ejemplo, la polémica en cuanto a los THM en la década 80 resultó en una decisión de reducir la cantidad de cloro en el
proceso. El resultado fue una epidemia de cólera que dejó a mas de 2.500 muertos en Perú, aunque la epidemia se extendió a través de Sur- y Centroamérica, resultando al fin de día en millares de muertos e incalculables millones en gastos médicos, perdidas de ingresos, y temor social.Otra realidad relevante es que los virus son mucho menos susceptibles a la cloración que las bacterias. Los protistas (como la giardia) también son menos afectados. Para proteger de un teórico brote de Hepatitis-A o disentería de ameba es mas seguro el sobre-dosis que economizar en el químico.
El estándar emitido por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA por sus siglas en inglés) promulga una mínima concentración de 0,02 mg/L en el punto mas lejos de donde se aplica la cloración y un máximo de 4,0 mg/L en agua potable. Otros paises e instituciones internacionales tienen un límite máximo mucho menor, variando por lo general entre 0,2 y 2,5 mg/L. Todos países requieren que el químico sea medible en todos puntos de un sistema de distribución. Estudios demuestran que hay una variedad de malestares que coinciden con el consumo y uso de agua que contiene mas que 5,0 mg/L.
Durante diciembre, Osa Water Works hizo un estudio de los niveles de cloro residual en diferentes partes de Puerto Jiménez. Los resultaron variaron entre 0,0 mg/L en dos casas en Pueblo Viejo hasta 0,6 mg/L. La gráfica acompañante señala que entre mas distante del punto de cloración, menos cloro residual se detectó. La grafica acompañante, en que la concentración de cloro residual se presenta en función de distancia de aplicación, revela 2 que el cloro residual en Puerto Jiménez se consume naturalmente a base de la relación empírica aproximada por la línea en la gráfica:
La cloración es vital para asegurar el salud del pueblo de Puerto Jiménez. Con la mejora de recursos tecnológicos en el futuro, es probable que algún día hasta comunidades pequeñas como Jiménez dispondrán de los recursos para monitorear y ajustar la cantidad de cloro administrado con el fin de minimizarlos efectos dañinos de sobre-cloración y sin correr el riesgo de sub-clorar el agua y el consecuente riesgo de brotes de gastro-enteritis de varios índoles. Si usted no quiere esperar para esos avances, un filtro doméstico de carbón activado se puede instalar a relativamente bajo costo inicial y de operación. Tal filtro remueve no solamente el cloro residual, sino tambien los THM, material orgánico, y una variedad amplia de minerales dañinos en concentraciones muy bajas en nuestras aguas subterráneas. Tal filtro no remueve iones comunes y beneficiosos, tales como el calcio, magnesio, sodio, y potasio.
Toda fuente de agua potable municipal requiere un tratamiento de desinfección para asegurar la salud de la comunidad. Sin embargo, es relativamente fácil perforar nuevos pozos ajenos a las influencias contaminantes de los pozos sépticos. De desarrollar una nueva fuente de agua potable para el pueblo, A y A podría pagar la inversión en unos pocos años a través de la reducción en la cantidad de cloro necesario para asegurar la potabilidad. Seria esto lo que me inclina hacia la cerveza? Hay algo desagradable en la realidad comunitaria de consumir agua mezclado con y proveniente de deshechos humanos.
