¿Estamos en crisis?  Vendamos paz, Belén Momeñe Artola, elremanso@racsa.co.cr

Creo que no hay una manera más hermosa de expresar la idea de Paz como la que se puede leer en el monumento al mismo nombre, que se encuentra en Ciudad Colón, a 15 Km. de San José, en la Universidad de la Paz.(*) En dicho monolito se puede leer: “Dichosa la mujer costarricense porque cuando da a luz a un hijo sabe que nunca será soldado.”

Y esta frase que es tan sencilla y sugerente al mismo tiempo ha venido continuamente a mi cabeza en estos últimos tiempos en que el mundo entero pareciera haberse perturbado. No sé cuantas veces habré pensando en lo afortunada que soy, y creo poder aventurarme a decir lo afortunados que somos todos nosotros, por vivir en Osa. En cuantas ocasiones me he visto a mi misma dando gracias por no ser una mujer afgana, ó por haber tenido el privilegio de encontrarme en un país cuya cultura es la Paz. Y en esto tengo que ser más clara, porque no es lo mismo vivir en un país que no está en guerra, qué vivir en una nación qué por decisión propia eligió la paz y cambió las armas por educación. Es completamente distinto vivir culturalmente en Paz que vivir sin guerra. Este hecho, en mi opinión, es sin duda alguna la razón más importante del porqué ser costarricense es un motivo de orgullo.

Hay que reconocer que los impresionantes sucesos del pasado 11 de Septiembre ocurridos en los Estados Unidos nos dejaron a todos un tanto bloqueados, y que muy a mi pesar, los hechos fueron lo suficientemente serios como para dejar al mundo entero en un estado de profunda confusión e incertidumbre, además de algo más destructivo que todo eso, llamado miedo. Pareciera que después de lo que vimos no hubiera ya nada que decir, y que lo único que somos capaces de modular son un montón de pensamientos desordenados que se mueven en nuestra cabeza sin posibilidad de más, exceptuando el hecho de tener que reconocer que a consecuencia de todo lo anterior, estamos sumidos en una crisis que no solamente, como se pudiera pensar, es económica sino que ha planteado un enorme conflicto de valores a todos los niveles.

Es manifiesto que algo está profundamente mal en este mundo: Existe un desequilibrio desmedido entre países ricos y pobres, es desmedido el número de personas en este planeta que padecen hambre, es intolerable que en muchos países las mujeres sean maltratadas por ley y no tengan derechos civiles, es inadmisible que en otros los niños sean convertidos en esclavos, es insostenible la continua destrucción de nuestra amada tierra, y es moralmente inaceptable la falta de ética en las políticas internacionales.

Ante esta situación asistimos todos como meros espectadores con incredulidad y consternación sin saber muy bien que pensar, y mucho menos que hacer.

Pero el vivir en un país cuya cultura es la Paz, determina la manera de comportamiento de sus gentes. La cultura es lo que nos distingue y lo que nos hace vivir de una manera o de otra diferente. Cultura son todos aquellos valores y tradiciones de un cierto grupo de individuos que se transmite de generación a generación, como cultura es la sabiduría popular. La cultura marca cada episodio de nuestra existencia y es en definitiva la que finalmente habla en la historia por boca del conjunto sin necesidad de articular palabras.

Hay países cuyas culturas ofrecen artesanías de todo tipo, trajes típicos ó diferentes etnias, de todo ello hay que reconocer que se procuran buenos beneficios. Si bien Costa Rica es más pobre en este tipo de expresión, es sin embargo inmensamente rica en otro y es que, su cultura de Paz llena prácticamente todos los ámbitos de su vida.

Para ser honesta, vender Paz no es realmente el negocio más lucrativo a corto plazo, pero es sin duda hermoso. Ofrecer Paz puede parecer irrisorio en un momento, pero no hay nada más gratificante. Presentar la Osa como un lugar de Paz estoy casi segura que no es un mal acuerdo porque ese sonido mágico, Paz, es algo que todos queremos y que muy pocos poseen. En una palabra, hay demanda por lo tanto, hay mercado. Muchos piensan que una economía de paz no es rentable sin embargo, yo mantengo la opinión contraria. Veamos como ejemplos: a)Construir armas puede ser beneficioso en un momento determinado, particularmente en los campos de la investigación y del comercio con otros países pero si tenemos en cuenta los arsenales armamentísticos que actualmente hay almacenados en el mundo nos daremos cuenta que ese “stock” de inactivos no produce ningún beneficio, sino que más bien se han convertido, como en el caso del armamento nuclear obscenito, en una auténtica pesadumbre sin posibilidad de destrucción. (recordemos la Guerra Fría). B)Mantener ejércitos es una sangría para cualquier país, c)ante situaciones de inestabilidad los mercados de valores caen (Ej.: después del 11 sep.) y las economías se tambalean, d)la guerra al fin, enriquece a unos pocos y para ello necesariamente tiene que destruir las vidas de millones de gentes inocentes que lo único que quisieron fue vivir en Paz. Si por el contrario, todo ese dispendio de recursos se utilizara en alimentación, educación y salud, y se garantizase el final del hambre y de la ignorancia en el planeta, quizás pudiésemos ver finalmente un mundo diferente.

No creo que esto es un sueño, creo que más bien que entra dentro del ámbito de la voluntad de los gobiernos por cambiar políticas económicas. Pero si por un casual este caso no llegara, al menos, el hecho de promocionar la Paz, nos dará una condición especial como seres humanos. ¿Es realmente un mal negocio?

PD: No puedo evitar la tentación de mencionar que si el Gobierno los dejara en PAZ, también podríamos vender los bosques como parte de la cultura costarricense pero esa es otra historia de la que ya hablaremos mas adelante.

(*) La Universidad de la Paz fue propuesta y promovida por el país de Costa Rica y está auspiciada por Naciones Unidas. (Res. 35/55 dic.1980) Es la única Universidad en el mundo dedicada enteramente a esta especialidad. Objetivos: Proveer a la humanidad de una institución internacional de alto nivel para la educación para la paz con el fin de promover entre todos los seres humanos un espíritu de entendimiento, tolerancia y paz, estimular la cooperación entre todos los seres humanos, y ayudar a reducir los obstáculos y amenazas en un mundo en paz y en progreso, basadas en las nobles aspiraciones proclamadas en la Carta de las naciones Unidas.