Tradición y cambio
Costumbre y Cambio, P.
A base diario vemos los cambios repentinos que se están dando en nuestra península amada. Casas y hoteles bajo construcción, aumento en activismo ambientalista, computadoras y mejoras en los medios de comunicación, aumento en el mercadeo y consumo de las drogas, aumento en tránsito, la infraestructura bajo el reto de la migración de familias rurales a los centros urbanos y bajo el reto adicional del aumento en el turismo y el aumento en los números de extranjeros residentes, muchos de los cuales son incapaces o no dispuestos en participar en el desarrollo comunal.Hay algunos de nosotros que quisiéramos parar o reversar la dirección de estos cambios. Algunos miran hacia el futuro con entusiasmo y otros con trepidación. Independiente de los sentimientos, la vida en la Península de Osa ha cambiado, se está cambiando, y continuará cambiando. Estos cambios aumentan las presiones en nuestros líderes comunitarios y en ciudadanos particulares. ¿Como podemos coordinar los cambios a beneficio comunal?
Nuestras comunidades están enfrentadas con problemas graves. Necesitamos alcantarillas y plantas de tratamiento para aguas negras y fuentes de agua consistentemente potables en los pueblos litorales y algunas de las comunidades mas pequeñas. Necesitamos un vertedero bien diseñado y manejado para la cantidad de desperdicio municipal que aumenta de día en día. El crimen y el consumo de
drogas se ven cada día mas y mas, y los esfuerzos para controlarlo son frustrados por la falta de fondos adecuados designados para esta zona y la distancia de la corte. Nuestros hijos en zonas rurales todavía carecen del acceso a una educación adecuada. Todos estos problemas tardan en rectificarse. La necesidad de un sistema de alcantarillados para aguas negras y un planta de tratamiento para Puerto Jiménez es enorme, y estos deberán de estar en el primer plano de las necesidades comunitarias.Hay otros problemas que requieren en vez de inversión solamente la atención, honestidad, y compromiso de nuestros líderes comunitarios a aplicar las leyes ya existentes. Hay legislación en recientes años dirigida hacia la reducción en los impactos negativos que conllevan el aumento en la población. Tradicionalmente, los ciudadanos de la Península no han prestado mucha atención a estas leyes con pocas consecuencias adversas. ¿Podemos continuar ignorando estas leyes? ¿Cuándo requeriremos tratamiento adecuado de los desagües comunitarios que perjudica de forma directa nuestros manglares y el mismo golfo? ¿Hasta cuando continuaremos permitiendo a las sociedades agrícolas grandes descargar sus desperdicios tóxicos en nuestras cuencas a prejuicio de nuestras fuentes de agua potable y de la calidad de los ríos y la mar? ¿Qué debemos hacer en cuanto al aumento en el volumen de desperdicios tóxicos como lo son aceite de motor e hidráulico desgastado, y que se hace con estos desperdicios actualmente? ¿Para cuanto tiempo mas aceptaremos el abuso de las leyes forestales para impedir la perdida del atractivo mas importante de la península? ¿Cuál impacto tendrá en nuestros ríos la extracción descontrolada de arena y piedra para construcción de casas y carreteras? ¿Cuándo es el momento correcto para empezar a aplicar las leyes existentes? ¿Mañana? El año que viene? ¿Durante la próxima administración?
La extracción de balastre de ríos requiere, por ley, un permiso o una concesión. En el caso de extracción por un organismo gubernamental como el MOPT, solamente se requiere un permiso que indica la duración del período de extracción y el volumen de material requerida. En el caso de sociedades o personas particulares, un estudio de impacto ambiental, aviso publico, y una revisión de la objeción de personas afectadas se requieren durante el tramite de obtener una concesión. Aparentemente, en todos los niveles del gobierno, nuestros líderes han elegido ignorar esta ley. ¿Por qué?
Es posible que el uso descontrolado de recursos fluviales, con la polución consecuente (derrame de aceite hidráulico y de motor; aumento en sedimento suspendido; cambios en la geomorfología natural) no tendrá un impacto negativo en el río y los ecosistemas costaneras? ¿No se han dado cuento de la disminución en la cantidad de pájaros de río en las cercanías del puente del Río Tigre? ¿Tendría que ver esta disminución algo con la interrupción de la cadena alimenticia natural? ¿Tiene esto importancia? ¿Tenemos nosotros las calificaciones adecuadas para llegar a una determinación? ¿Hay alternativas? ¿Y en final, que justicia hay para aquellos que habitan en las orillas del mismo río negarles una voz en la ubicación de áreas de extracción? ¿No deberá el publico tener alguna forma de compensación financiera de la venta de estos recursos públicos? Las leyes que controlan la minería de minerales, balastre, arena, y piedra de nuestros ríos no son irrazonables.
Recientemente, ciudadanos de varias comunidades, particularmente Dos Brazos, fueron frustrados en sus esfuerzos en recopilar información y participar en la planificación de una obra de beneficio mutuo, el muelle público de Puerto Jiménez. En los últimos años, la extracción de material, particularmente piedra, ha aumentado dramáticamente. Frecuentemente los habitantes se despiertan al sonido de maquinaria pesada de sociedades privadas extrayendo material a la par de sus casas para vender. Hay muy poco respeto hacia la comunidad y su infraestructura que se mantienen con poca ayuda gubernamental y mucha labor voluntaria. Esta maquinaria daña nuestros caminos, puentes, y sistemas de drenaje sin contribuir a la reparación, y le da a la comunidad un sentido de una presencia industrial en la comunidad. No es sorprendente que muchos ciudadanos se preocuparon por la magnitud del impacto ambiental del proyecto de mejorar el muelle. Como es el costumbre en comunidades pequeñas con extensas enlaces económicas y familiares, estas preocupaciones no se ventilaron abiertamente por el temor de ofender y por la posibilidad de represalias económicas y personales. El peso de dar voz a las objeciones cayó en los hombros de los líderes comunitarios. Es inconcebible que el pedido de información verídica referente al proyecto y el pedido de reuniones con las comunidades afectadas fueron ignorados. En un punto fuí informada por un oficial envuelto en le proyecto que el material no sería extraído de Dos Brazos, eliminando la necesidad de reuniones con la comunidad. ¡Pocas semanas después, la maquinaria llegó para extraer la piedra! Rumores comenzaron y desinformación se divulgó, dividiendo la comunidad y dañando relaciones políticas necesarias en la solución de otros problemas comunales. Todo esto se podía haber evitado mediante una hoja de papel emitido por la Dirección de Geología y Minas que concediera el permiso y / o un dialogo honesto entre los extractores y los ciudadanos afectados negativamente. ¿Si continuamos ignorando nuestras leyes durante este período de
crecimiento rápido, que futuro le espera el Río Tigre, el Golfo Dulce, y las comunidades vecinales?
Como comunidad, nosotros compartimos la responsabilidad con el gobierno y nuestros representantes gubernamentales a quienes siempre le estamos echando la culpa por los problemas que enfrentamos. Nosotros somos una comunidad con individuos atados uno al otro por razones económicas y familiares. Como resultado, existen reglas tradicionales de conducta personal para minimizar conflictos y tensión. A estas tradiciones yo he admirado y aceptado en el pasado como importantes y valiosas herramientas sociales. Desafortunadamente, veo estos-ocasionalmente admirables-tradiciones como uno de los impedimentos mas grandes que enfrentan los ciudadanos de esta península. ¿Cuáles son estas tradiciones?
Preservación de la paz comunitaria mediante:
Abstención en oponer los planes e ideas de otros
Temor de ofender a otros.
Disposición de prestarse para la apariencia de unidad y apoyo de otros cuando no es realmente el caso.
Deseo de proteger los intereses de amigos y familiares mediante:
La imposición de presiones sociales a individuos que puedan causar problemas para familiares y amigos.
Póliza de no interferir, sin importar la ilegalidad de las acciones de nuestro asociado y los daños a la comunidad en general..
Transmisión de noticias, leyes, e información en general de boca a boca, que resulta en:
Decisiones de póliza local a raíz de una información distorsionada y frecuentemente falsa.
Temor de actuar a base de información por el temor de que no sea correcta mientras que los que sí tienen información correcta lo cuidan celosamente por razones de auto-protección o de aumentar su poder individual.
Rumores no confirmables muchas veces impiden la eficiencia y un proyecto y la eficacia de los dirigentes del mismo.
Yo me pregunto si los ciudadanos, residentes, y lideres de esta península pueden enfrentar estas tradiciones muy establecidas para poder evitar el potencial desastre social y ambiental que puede acompañar el desarrollo descontrolado que está experimentando actualmente nuestra amada península.